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5 feb 2016

COMUNICADO DE LA COORDINADORA DE ORGANIZACIONES INDÍGENAS DE LA AMAZONÍA VENEZOLANA (COIAM) y ORPIA SOBRE LA MINERÍA ILEGAL EN EL RÍO PARUCITO Y LAS AGRESIONES AL PUEBLO YABARANA

COIAM AMAZONAS
En el día de hoy 01 de febrero de 2016, nosotros, pueblos y comunidades indígenas de la Amazonía venezolana, agrupados en la Coordinadora de Organizaciones Indígenas de la Amazonía Venezolana (COIAM) y la Organización  Regional Pueblos Indígenas de Amazonas (ORPIA), reunidos en Puerto Ayacucho, Estado Amazonas, queremos expresar nuestra profunda preocupación sobre la invasión de mineros ilegales en la zona del río Parucito y sus afluentes (Municipio Manapiare) y las AGRESIONES Y AMENAZAS de que están siendo víctimas los PUEBLOS YABARANA, HOTI Y PANARE, habitantes originarios de esa zona, afectando sus derechos constitucionales al territorio (Art.119), al ambiente sano (Art.127) y a la integridad personal y cultural (Art. 121), declarando lo siguiente:
1.-  Las organizaciones indígenas de base quieren expresar su profunda preocupación debido a la creciente actividad minera ilegal (minería de oro) en el Municipio Manapiare, la cual afecta a numerosas comunidades indígenas de la región (ríos Parucito, Caño Majagua, Caño Mosquito, Caño Corobita, Serranía de Maigualida, Caño Asita y Río Parú) y a la propia población de San Juan de Manapiare, quienes vienen denunciando la minería ilegal en estos ríos y la invasión de sus territorios por un número importante de mineros ilegales y grupos armados.
2.- Esta situación ha sido denunciada ampliamente por la Organización Indígena Yabarana del Parucito (OIYAPAM) y la Organización Ye´kuana KUYUNU y es conocida por las autoridades militares (ZODI – Amazonas) y civiles de la región, a quienes se les ha solicitado en varias oportunidades el desalojo de los mineros,  labores de vigilancia y control del área para evitar la entrada de los mineros ilegales. Sin embargo, durante el último año (2015-2016) se ha observado un incremento de la minería ilegal en el cauce del río Parucito y sus afluentes, y en el río Parú, sin que haya un control efectivo del problema. El resultado de esta actividad ha sido una evidente contaminación de las aguas de los ríos Parucito, Manapiare, Ventuari y Parú, por presencia de mercurio y otras sustancias tóxicas, así como la alteración del ecosistema fluvial en general, incluyendo la vida de numerosos peces que son fuente de alimento para las comunidades indígenas ribereñas y la capital del Municipio, San Juan de Manapiare.
3.-  Por su parte, en toda la zona de la Serranía de Maigualida, hábitat del pueblo Hoti, continúan  las agresiones a este pueblo, en la zona de Caño Mosquito, con actividades de extracción ilegal de oro y otros minerales, en su mayoría realizadas por ciudadanos extranjeros provenientes de Colombia, causando graves daños ambientales como la destrucción de grandes extensiones de selva y bosque, alteración del curso de los ríos y contaminación por mercurio, y la afectación de numerosos ecosistemas amazónicos.
4.- La actividad minera ilegal en todo el Municipio Manapiare va acompañada de otras muchas ilegalidades, que han causado graves perjuicios a los pueblos indígenas de la zona, tales como el contrabando de extracción de productos nacionales, tráfico de combustible, prostitución y trata de personas, la entrada ilegal al territorio nacional de personas foráneas, la presencia de grupos armados generadores de violencia y el tráfico de sustancias prohibidas por la ley.
5.- Durante la última  semana del mes de enero de 2016, un grupo de indígenas Yabarana de la Organización OIYAPAM, liderados por el Ex – Alcalde Indígena Benjamín Pérez fueron agredidos y amenazados por los  mineros  ilegales, y la casa de Benjamín Pérez fue quemada por grupos generadores de violencia.
6.- Hacemos un llamado a las autoridades civiles y militares del Estado venezolano, para que tomen acciones y medidas urgentes y coordinadas, destinadas a controlar la minería ilegal en el Municipio Manapiare, especialmente mediante acciones y actividades de vigilancia y control permanente. Igualmente solicitamos se inicie una investigación sobre los hechos denunciados y se determinen las responsabilidades. Especialmente pedimos la protección de los líderes de la Organización OIYAPAM amenazados por estos grupos de mineros armados. Todas estas medidas contribuirán a la calidad de vida de nuestros pueblos que en la actualidad corre peligro si no se toman medidas urgentes.
Organización Regional de Pueblos Indígenas de Amazonas (ORPIA)
Kurripaco, Baniba, Warekena y Yeral del Guainía, Río Negro y Atabapo (KUBAWY)
HORONAMI Organización Yanomami
Organización Indígena Piaroa Unidos del Sipapo (OIPUS)
Organización Ye´kuana del Alto Ventuari (KUYUNU)
Organización Mujeres Indígenas de Autana (OMIDA)
Organización Uwottüja del Cataniapo “OPUHC”
Cabildo Inga de Amazonas
Organización Yabarana del Parucito (OIYAPAM)
Organización Piaroa de Manapiare
Red de Jóvenes Indígenas de Amazonas (RAJIA)
Organización de Mujeres de Amazonas (Wannaleru)
Organización del Pueblo Baré (OPIBA)

2 dic 2015

Los pueblos indígenas y tribales son los mejores conservacionistas del mundo natural

13Los yanomamis llevan décadas combatiendo la destrucción de la Amazonia. Foto © Fiona Watson/Survival
Survival.- La cumbre del cambio climático COP21, que acogerá París entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre, declina hasta la fecha dar la palabra a los pueblos indígenas amenazados más directamente por la catástrofe ecológica. Esta omisión se produce a pesar de las pruebas evidentes de que los pueblos indígenas y tribales son los mejores conservacionistas y guardianes de los entornos naturales que habitan.
La COP21 se enfocará en la política energética de las naciones industrializadas más que en la destrucción de entornos naturales como la Amazonia. A pesar de los amplios esfuerzos de los pueblos indígenas de Brasil y de otras zonas de América del Sur para resistir la tala, la minería y las actividades agroganaderas que siguen destruyendo vastas extensiones de selva, no parece haber ningún impulso decisivo por prestarles apoyo durante la cumbre.
Un informe reciente de la Iniciativa para los Derechos y Recursos (RRI, según sus siglas en inglés) encontró que muy pocos de los gobernantes que acudirán a la cumbre de París han mencionado siquiera en alguna ocasión los derechos indígenas en sus políticas climáticas o de conservación de la naturaleza. De los 47 países examinados, 26 no hacen referencia alguna a la gestión territorial indígena en sus propuestas.
A pesar de su exclusión de las principales plataformas de expresión, cientos de líderes indígenas procedentes de América del Sur y de otros lugares del mundo acudirán a la cumbre para hacer oír sus voces. Entre ellos estarán los conocidos y respetados activistas indígenas Davi Kopenawa Yanomami, Raoni Kayapó y Mauricio Yekuana.
En referencia a la protección de la Amazonia, Davi ha declarado: “El clima está cambiando. Calentamiento global, como lo llaman ustedes. Nosotros lo llamamos Motokari. Está enfermando los pulmones de la Tierra. Así que necesitamos respetar este mundo, necesitamos poner freno, no podemos seguir destruyendo la naturaleza, la tierra, los ríos. Ustedes no pueden seguir matándonos, a los indígenas, en la selva. Nosotros, los indígenas, sabemos cómo cuidar de nuestra selva”.
Entre los pueblos indígenas que batallan activamente para salvar su medioambiente, encontramos a:
Los guajajaras: quienes han formado un grupo conocido como los Guardianes Guajajaras, que han llamado la atención por su valiente esfuerzo en oponer resistencia a la deforestación. Han estado involucrados en enfrentamientos con bandas madereras armadas y fueron de los primeros en movilizarse para extinguir el gran incendio que arrasa el territorio indígena de Arariboia, en Brasil, desde hace dos meses.
Los ka’apores: este pueblo ha respondido a la tala ilegal en su territorio formando un “ejército” indígena para combatirla (ante la pasividad de las autoridades). Desde entonces vienen sufriendo ataques violentos en represalia.
Los guaraníes: para ellos la tierra o Tekoha es el origen de toda vida. Pero las violentas invasiones de terratenientes ganaderos y productores de soja y caña de azúcar devastan su territorio y hogar. Sufren una violencia atroz por intentar permanecer en su tierra ancestral. Recientemente, sicarios contratados por terratenientes dispararon a dos adolescentes guaraníes y asesinaron al líder Semião Vilhalva. En los últimos años este pueblo indígena ha intentado organizar boicots a la carne vacuna de exportación internacional y a la soja que se produce en sus tierras sin su consentimiento.
Los pueblos indígenas y tribales son los mejores conservacionistas y guardianes del mundo natural. Habitan cerca del 80% de las zonas más biodiversas del mundo y los parques y reservas creadas para que gestionen la protección de su territorio, como el Parque Indígena Xingú o el Parque Yanomami, constituyen una barrera vital contra la deforestación. Asimismo, son los más intensamente afectados por la destrucción de los entornos naturales en los que viven y las consecuencias del cambio climático. Sin el apoyo contundente de la comunidad internacional, sin embargo, los pueblos indígenas de América del Sur y de las regiones amazónicas podrían ser destruidos para siempre.
El director de Survival International, Stephen Corry, ha declarado: “Nuestra sociedad industrializada es responsable de la destrucción del mundo natural y de la contaminación atmosférica. Los pueblos indígenas, por otro lado, han demostrado ser mucho mejores en el cuidado del medioambiente. Por ello la arrogancia de asumir que ‘nosotros’ tenemos todas las respuestas mientras marginamos a los pueblos indígenas y tribales es vergonzoso. Ya va siendo hora de empezar a escuchar las voces indígenas y de reconocer que nosotros somos los socios menores en esta lucha por salvar el medioambiente”.
—-
Fuente: Survival: http://www.survival.es/noticias/11020

9 nov 2015

Venezuela: La revitalización de la lengua yekuana a través de un lente académico

Saúl López es autor de una tesis de grado sobre la relación entre oralidad y tecnologías de la información y la comunicación.
Por Fernando Carias
- Saúl López, o Kuyujani, su nombre indígena, es un joven yekuana que ha dedicado la mayor parte de su formación a estudiar e investigar sobre las realidades de su etnia.
En sus conversaciones con ancianos y líderes de su comunidad supo que uno de los principales problemas era el peligro que corre la lengua yekuana de desaparecer. Ante esta situación decidió enfocar su tesis desde el particular interés que tiene por los medios de comunicación y las tecnologías.



Los yekuana son un pueblo indígena de la familia caribe, conocidos también como maquiritare o makiritare, que ocupan principalmente el alto Caura, los ríos Erebato y Nichare, el alto Ventuari y los ríos Parú y Cuminá en Venezuela. Actualmente, su población se estima los entre 5.000 y 10.000 habitantes.

Desde hace cinco años Saúl estudia en la Universidad Nacional Experimental Indígena del Tauca (UNEIT) en Venezuela. Desde que ingresó a esta institución, mostró un especial interés por los medios de comunicación social y las TIC.
Ha sido común verlo por el campus universitario, videocámara en mano, registrando las clases, las reuniones estudiantiles, los actos culturales, elaborando entrevistas y hasta haciendo pequeñas transmisiones simuladas de los juegos de fútbol que cada domingo realizan los jóvenes indígenas de la UNEIT.
Así, produjo una importante cantidad de material audiovisual (pequeños documentales, cortometrajes, registro de actividades comunitarias, material informativo de la UNEIT y videoclips) que han sido el preludio de su trabajo de investigación para optar al título de educador bilingüe con especialización en Comunicación Indígena otorgado por la UNEIT.




Mapa político del Estado Bolívar, donde se realiza el trabajo de investigación.
La tesis lleva por título: “Influencia de las Tecnologias de la Información y la Comunicación (TIC) en la oralidad Ye´kwana. Caso comunidad Jüwütünña del Alto Erebato – estado Bolívar”, con el fin de conocer cómo ha sido la relación de las nuevas tecnologías y los fenómenos de la comunicación con la cultura yekuana, principalmente desde la perspectiva de los jóvenes y en especial de esta aldea.
La tesis se encuentra en etapa final de revisión por lo que aún no ha sido publicada.
El trabajo supone un aporte importante para la revitalización de la oralidad Yekuana, pues brinda una importante serie de reflexiones y puntos de vista sobre el valor del idioma para este pueblo indígena de Venezuela que vive a lo largo y ancho del río Caura y el cuenca del río Ventuari.
La investigación contiene conversaciones y entrevistas con ancianos y altos representantes del mundo yekuana, así como diálogos con especialistas sobre comunicación, educación y tecnologías, lo que indica que el trabajo es un importante esfuerzo por mostrar miradas interculturales y multidisciplinares sobre los fenómenos estudiados.
Saúl nos comenta lo que ha significado realizar esta investigación:
Ha sido un trabajo particularmente interesante. He podido sentarme a conversar por largas horas con los ancianos de mi comunidad y conocer parte de la historia de mi pueblo, cosas que no sabía y que ahora quedan registradas en mi tesis.
Sobre la importancia del idioma yekuana nos dice:  Nuestra cultura es principalmente oral, todo lo que somos es gracias a nuestra lengua, es en esencia nuestra cultura.
Es importante entender que las tecnologías y los medios de comunicación social pueden estar al servicio de nuestros pueblos y cosmovisiones, revitalizando y resguardando nuestra oralidad mediante el registro y documentación de nuestras historias, mitos, tradiciones etc. y claro, desde la educación a los más jóvenes.
El trabajo fue presentado el 13 de octubre ante ancianos y sabios de distintas etnias, en el marco de la celebración de la semana de la Resistencia indígena 2015, que se lleva a cabo todos los años en el campus de la Universidad Nacional Experimental Indígena del Tauca. La tesis fue aprobada de manera unánime.
Saúl pasará ahora a formar parte del equipo de profesores de la UNEIT y ya realiza talleres de formación en algunas comunidades indígenas del sur de Venezuela.
Nos dice que: La idea es multiplicar e informar entre las demás etnias, la importancia de nuestras lenguas aborígenes y buscar los mecanismos que nos permitan defenderlas y mantenerlas vivas.
—- Fuente: Publicado el 31 de octubre por el portal Global Voices: https://es.globalvoices.org

23 oct 2015

Ye´kuanas se movilizan contra la minería ilegal en el alto Ventuari

Juan Noguera
Esteban Rodríguez quién ha servido de portavoz de la comunidades del Alto Ventuari en razón de su desempeño como Vicecoordinador de la organización ye’kuana-sánema del Alto Ventuari ha informado que este miércoles 30 de septiembre un grupo conformado por 25 hombres ye’kuanas de los poblados de Tencua, Puerto Unión y San Martín realizaron una acción importante contra la minería ilegal.
Con estas palabras Rodríguez abordó lo ocurrido: “La gente del Alto Ventuari venía sospechando la presencia de grupos desconocidos con máquinas de extracción de minerales. Entonces las comunidades de Tencua, Puerto Unión y San Martín se organizaron y conformaron un grupo de 25 hombres especialistas y caminaron durante cinco (5) horas y llegaron a un lugar donde había una presencia de varios hombres trabajando durante más de una semana en el Caño Asita en el Cerro Kamewa. Ese foco ya había sido denunciado y se venía sospechando que venían trabajando minería”.
En vista de la sospecha en las comunidades se organizaron y partieron caminando por la selva al lugar donde se presumía la extracción de oro. Continúa Rodríguez señalando que: “Llegaron allá y consiguieron a varias personas trabajando y se alzaron y salieron con una reacción negativa amenazando a la comisión nuestra. Como nuestra gente estaba organizada comenzaron a paralizar y controlar. Luego tomaron la máquina, agarraron el combustible y lograron quemar una máquina extractora del mineral. Era la única que había en el lugar (Caño Asita) pero según Rodríguez la parte donde hay mayor cantidad de mineros es en el río Parú.
En el lugar se encontraba una gran diversidad humana trabajando para el dueño de la máquina y estaba conformada por indígenas y criollos, lo cual es reseñado por Rodríguez de la siguiente manera: “La mayoría de los que estaban allí eran indígenas: curripacos, piaroas y ye’kuanas. Muchos se prestan para eso y facilitan para que esta gente pueda moverse y llevar las máquinas. Siendo así, el pueblo actuó y confirma de esta manera un No a la minería. Nosotros estamos claros y venimos trabajando en ese sentido, hemos hecho asambleas, hemos denunciado ante las instituciones y los días 12 y 13 de octubre vamos a hacer una Asamblea con los pueblos indígenas en Tencua para consignar una Declaratoria que contenga nuestra postura de rechazo a la minería ilegal”.

6 abr 2015

Indígenas de Venezuela denuncian abusos de militares y minería ilegal


Buscadores de oro en territorio yanomami, Brasil.
Buscadores de oro en territorio yanomami, Brasil.
© Survival
Indígenas amazónicos de Venezuela han condenado al Ejército porque no combate la minería ilegal de oro y diamantes en sus tierras. Los militares fueron acusados de crear un “clima de terror, miedo y zozobra” y por inflingir “vejámenes y humillaciones” a la población indígena.
Algunos militares son conocidos por estar implicados en el tráfico ilegal de oro, arrendar equipo minero y controlar el acceso a las minas ilegales.
Los indígenas también han denunciado a un comandante que quemó las casas de indígenas que habían denunciado a los militares.
Kuyujani, una organización que representa a los indígenas yekuanas y sanemas que viven a lo largo del río Caura en la Amazonia, ha presentado una queja ante el Fiscal General en relación con el fracaso del ejército de frenar la galopante minería ilegal.
Según Kuyujani, la minería ha destruído la salud de los indígenas. En 2013, unos investigadores encontraron que el 92% de las mujeres indígenas que viven a lo largo del río Caura tenían niveles de mercurio más altos que el límite internacionalmente aceptado, y que un tercio de ellas presentaba un alto riesgo de que sus hijos recién nacidos padecieran desórdenes neurológicos.
El auge de la minería ilegal se incrementó dramáticamente desde 2006 y el año pasado el Gobierno anunció que planeaba abrir grandes extensiones de minería legal que incluían tierra indígena. Los campamentos mineros han expuesto a los jóvenes indígenas al alcohol, las drogas y la prostitución.
A pesar de que la Constitución de Venezuela reconoce el derecho de los pueblos indígenas a sus tierras ancestrales, muy pocos indígenas han recibido un título colectivo de sus territorios.

29 may 2014

Indígenas de la cuenca del río Caura, Edo. Bolivar, ante la sentencia en su contra del TSJ


Organización Indígena de la Cuenca del Caura Kuyujani

* PRONUNCIAMIENTO DE LOS PUEBLOS Y COMUNIDADES YE’KWANA Y SANEMA DEL CAURA ANTE LA SENTENCIA DEL TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA SALA CONSTITUCIONAL. EXP.- 12-1166

Los pueblos indígenas de la CUENCA DEL CAURA hemos decidido ejercer nuestra libre determinación, como homenaje a la lucha histórica de nuestros antepasados por la vida y los pueblos, la supervivencia de nuestra cultura y tradiciones así como la protección de nuestra madre tierra.

Consecuentes con esos principios expresamos lo siguiente:

DECLARAMOS al mundo, al pueblo venezolano, a nuestros hermanos indígenas amigos y aliados, nuestra decisión de encaminarnos en el principio de la libre determinación, para asegurar nuestra súpervivencia permanente como pueblos, basado en el plan de vida plena y que seguiremos luchando, con la estrategia de la hormiga del bosque: no saliendo “a fuera de nuestros territorios” sino más hacia adentro.

Hemos ejercidos por derecho, el autogobierno en cada pueblo, comunidad y nuestras tierras para decidir y controlar como vivir. No se trata de solo ser “consultados” sobre proyectos o intereses ya decididos, sino en el ejercicio de la autonomía y la libre determinación desde las tierras que habitamos y ocupamos por tiempos inmemoriales, para decir como viviremos y exigir que el estado cumpla su deber de apoyarlo.

RATIFICAMOS nuestro objetivo de la reconstitución de la territorialidad integral colectiva del Caura a partir de la auto demarcación territorial y las áreas ocupadas ancestralmente, como parte de la solución del estado de la deuda histórica pendiente de 4 millones de hectáreas cuya solicitud de demarcación y titulación hecha en el 2006 con el número de expediente CDR-06-2006-0001 NO ha tenido respuestas sin explicación alguna de parte de ejecutivo, siendo que la Procuraduría General de la República emitió y envió a la oficina de la notaria de municipio Libertador de caracas para su respectivo registro, como lo dicta la LOPCI, sin que haya procedido, toda vez que el Ministerio del Ambiente pidió la devolución de dicho expediente, lo cual representa una clara violación a nuestro derechos.

SOLICITAMOS la inmediata titulación de la propiedad colectiva del hábitat y tierras de los pueblos ye’kwana y Sanema de la cuenca del Caura.

RECHAZAMOS que con el pretexto de la “conservación ambiental” se pretenda imponer áreas protegidas y cualquier otra figura áreas de Administración Especial (ABRAE) sobre nuestros territoriales ancestrales, sin el otorgamiento previo de la titularidad colectiva de nuestros hábitats y territorios tradicionales de la cuenca del Caura.

PROPONEMOS un verdadero diálogo intercultural con el estado para la atención de diferentes puntos de interés, para avanzar de ese modo en la construcción de una verdadera república, como está plasmado en el preámbulo de la Carta Magna.

Llamamos a los demás pueblos originarios de Venezuela, a la unidad y levantar nuestras alternativas de vida.

¡TIERRAS PARA LOS PUEBLOS INDÍGENAS, PLAN DE VIDA COMO PUEBLOS Y COMUNIDADES INDÍGENAS! / ! UNIDAD DE LOS PUEBLOS COMO ALTERNATIVAS REAL PARA EL BUEN VIVIR Y VIVIR BIEN!

23 ene 2014

Vídeo: Los pueblos indígenas ejercen su derecho a la libre asociación. Esteban Rodríguez, Organización Ye´kuana del Alto Ventuari (KUYUNU)


VID00885 
En el marco del Seminario Internacional por la Demarcación de los Territorios Indígenas, realizado entre el 02 y 03 de diciembre en la ciudad de Mérida, en Venezuela, conversamos con Esteban Rodríguez, miembro de la Organización Ye´kuana del Alto Ventuari (KUYUNU), quien nos expresó los propósitos de esta organización dedicada a la defensa de los derechos de los pueblos Ye´kuana y Sánema en la amazonia venezolana, frente al avance de la minería ilegal y los grupos armados, presentes en los territorios ancestrales de estos pueblos originarios.
Organización Kuyunu, creada en 2009, agrupa a 37 comunidades de los pueblos Ye´kuana y Sánema en la cuenca del río Ventuari. Rodríguez manifiesta que la agrupación ha cubierto los requisitos previstos por la Comisión de Demarcación de Territorios Indígenas para participar en los procesos de autodemarcación, sin embargo, aún no están plenamente autorizados por dicha comisión para participar en los referidos procesos de autodemarcación de tierras.
Asimismo, Esteban Rodríguez manifestó que la unidad y la construcción de una agenda única de los pueblos indígenas del país se hacen más necesarios que nunca, toda vez que luego de 14 años de reconocimiento de los derechos indígenas en la Constitución Nacional, es poco lo que se ha avanzado y hasta ahora no han recibido ningún título de propiedad colectiva de sus territorios. Lamenta que el avance de la minería ilegal y la presencia de grupos armados en tierras ancestrales indígenas, amenacen la vida y la cultura de estas comunidades.

Inti Rodríguez


20 jun 2013

CONVERSATORIO - RUEDA DE PRENSA CON LAS ORGANIZACIONES INDÍGENAS DE AMAZONAS

Nosotros, pueblos y comunidades indígenas de la Amazonía venezolana, agrupados en la Coordinadora de Organizaciones Indígenas del Estado Amazonas (COIAM), hemos venido a Caracas para contribuir con la preservación de la Amazonía y defender la vida de nuestros pueblos.

Venimos a hablar sobre nuestra preocupación frente a los planes y proyectos de desarrollo minero que se han anunciado desde el Gobierno Nacional, como el llamado “ARCO MINERO DEL ORINOCO” y el Acuerdo Bilateral con la empresa trasnacional china “CITIC Group” destinado a la exploración minera.
Venimos a plantear un diálogo franco y sincero sobre la DEMARCACIÓN DE LOS HÁBITATS Y TIERRAS INDÍGENAS, y sobre la urgente necesidad de revisar el MODELO DE DESARROLLO MINERO-EXTRACTIVISTA que afecta nuestra existencia como pueblos originarios y representa una amenaza a la vida del planeta.

CONVOCA: COORDINADORA DE ORGANIZACIONES INDÍGENAS DEL ESTADO AMAZONAS (COIAM)
Con representantes de las siguientes Organizaciones Indígenas:
·       Organización Indígena Piaroa Unidos del Sipapo (OIPUS)
·       Organización Ye´kuana del Alto Ventuari (KUYUNU)
·       Organización Yanomami (HORONAMI)

·       Organización Mujeres Indígenas de Amazonas (OMIDA)
·       Asociación de Maestros Piaroa (Madoya Huarijja)
·       Organización Piaroa del Cataniapo “Reyö Aje”

·       Organización Piaroa de Manapiare

·       Organización Yabarana del Parucito (OIYAPAM)

·       Organización Indígena Jivi Kalievirrinae (OPIJKA)
·       Movimiento Político Pueblo Unido Multiétnico de Amazonas (PUAMA)
LUGAR: Plaza de los Museos, Bellas Artes, Caracas.
FECHA: Viernes 21 de junio
HORA: 10 am.

FAVOR DIFUNDIR

21 dic 2010

El boom del Coltán y el exterminio de los pueblos indígenas


En días recientes mucho se ha escrito en relación a este mineral estratégico localizado al sur de Venezuela. El coltán en Territorio Venezolano se encuentra en el estado Amazonas y la parte oeste del estado Bolívar. Allí habitan los pueblos indígenas Baniva, Piaroa, Yekuana y Jivi.

La relación de estos pueblos indígenas con sus tierras y territorios tradicionales constituye, una parte fundamental de su identidad y espiritualidad y está profundamente arraigada en su cultura y en su historia. Estos pueblos indígenas también son profundamente conscientes de la relación existente entre las consecuencias ambientales de diversos tipos de desarrollo en sus tierras y las consecuencias ambientales y las posteriores repercusiones para la salud de sus pueblos.

A través de su profunda comprensión de la tierra y su conexión con ella, las comunidades indígenas han administrado su entorno en forma sostenible durante generaciones. A su vez, la flora, la fauna y otros recursos disponibles en las tierras y territorios indígenas les han proporcionado sus medios de vida y han nutrido a sus comunidades.

En estas comunidades, se vive de la agricultura, la caza, la pesca, la cestería. Para cazar realizan un viaje de 7 días. La Comunidad selecciona lo que consume, y así no destruye los recursos naturales. Las tierras son trabajadas por toda la Comunidad. Nadie es individualmente dueño de la tierra, los derechos de propiedad son colectivos. Si la persona no pertenece a la Comunidad no puede explotar la tierra. Aquí nadie se concibe a sí mismo sin su territorio, ya que los indígenas tienen un arraigo con el territorio que va más allá de la concepción material de las cosas, partiendo de lo espiritual consideran a sus mayores con admirable veneración, de igual manera lo son sus sitios ceremoniales, lugares sagrados como la misma tierra a quien llaman MADRE.

Es al mismo tiempo, un territorio con histórica ausencia estatal, víctimas de garimpeiros, grupos armados, hasta masacres y agentes exógenos de toda índole que frecuentemente arremeten contra ellos, uno de los principales peligros contra la existencia misma de quienes han vivido allí desde tiempos milenarios, es precisamente el pecado de vivir en territorios con recursos naturales, sobre todo del llamado “oro azul”, que sin exagerar es más valioso que el oro negro, el oro blanco y el amarillo.

En una visión intercultural de la territorialidad indígena, como la establecida en el ordenamiento jurídico venezolano, los pueblos indígenas son propietarios de sus territorios y de los recursos naturales que en ellos se encuentren. La Seguridad Territorial indígena es una obligación reconocida por el Estado venezolano a nivel constitucional y legal. Así, el artículo 119 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (CRBV) señala lo siguiente:

“El Estado reconocerá la existencia de los pueblos y comunidades indígenas (…) así como su hábitat y derechos originarios sobre las tierras que ancestralmente y tradicionalmente ocupan y que son necesarias para desarrollar y garantizar sus formas de vida. Corresponderá al Ejecutivo Nacional, con la participación de los pueblos indígenas, demarcar y garantizar el derecho a la propiedad colectiva de sus tierras, las cuales serán inalienables, imprescriptibles, inembargables e intransferibles de acuerdo a lo establecido en esta Constitución y la ley”.

Del igual modo, el Estado venezolano suscribió el Convenio Nº 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas, que reconoce la Autonomía territorial indígena; y promulgó la Ley de Demarcación y Garantía del Hábitat y Tierras Indígenas (LDGHTI) y la Ley Orgánica de Pueblos y comunidades Indígenas (LOPCI), que establece lineamientos procedimentales para llevar a cabo la demarcación de Tierras y Territorios indígenas en Venezuela.

Más aún, la garantía de efectiva protección de la Territorialidad indígena establecida en el Convenio Nº 169 supone una protección real y en la práctica, y no solamente una protección legal. Por ello, la obligación primaria del Estado es la de garantizar la demarcación territorial indígena, la cual realizará el Ejecutivo, por órgano de la Comisión Nacional de Demarcación (cuya Secretaria Ejecutiva está adscrita al Ministerio del Ambiente).

Simultáneamente, como garantía de los derechos territoriales de los Pueblos Indígenas, el Estado está en la obligación de abstenerse o de impedir cualquier intervención exógena en los territorios y tierras indígenas aún no demarcadas ni tituladas. Según los Datos del Censo Indígena Oficial (INE, año 2001), existen en Venezuela 35 Pueblos Indígenas, que hacen parte de 2.054 comunidades, que hacen un total de 534.816 habitantes indígenas del país. Hasta ahora el Gobierno Nacional sólo ha entregado a las Comunidades Indígenas 21 Títulos de propiedad colectiva sobre sus Tierras, cifra la cual representa el 1,02 % del Total de Comunidades existentes.

En consecuencia, en la práctica no se encuentra totalmente garantizada en Venezuela la Seguridad Territorial para los Pueblos Indígenas, lo cual supondría la garantía estatal de su permanencia pacífica y auto-desarrollo, en el espacio histórica y culturalmente identificado como propio.

Un mineral “estratégico” ubicado en territorio indígena, con la intervención de terceros que explotan ilegalmente el coltán, no sólo impide a los indígenas la permanencia pacífica en su territorio, sino que además genera todo tipo de problemas que afectan principalmente a estos pueblos, como son; la proliferación de enfermedades, la emergencia de nuevas figuras de poder y autoridad que chocan culturalmente con las autoridades tradicionales indígenas, reclutamiento de niños soldados, situación de semi-esclavitud para las mujeres indígenas, entre tantos otros flagelos igualmente graves.

Ante todo ello, y a pesar que el tema adquiere relevancia en los medios de comunicación en días recientes, es un problema que data desde tiempo atrás. El pueblo Baniva a través de la Asociación de Pueblos Indígenas de Venezuela APIVEN desde 2006, ha acudido ante la Comisión de Demarcación a los fines de titular su territorio de conformidad con la ley, han transcurrido más de cuatro (04) años sin recibir respuesta alguna. También elevaron petición ante la Gobernación del estado Amazonas, a los fines de solicitar su intervención para la implementación de la demarcación y titulación prevista en la ley, y su actuación ante la presencia de grupos que explotan ilegalmente el coltán en las comunidades del Eje Carretero Norte de Puerto Ayacucho, de ello tampoco se obtuvo respuesta.

Acciones de protesta de la mano de etnias hermanas (yukpas, barís, entre otros) para exigir la efectiva demarcación y titulación de nuestras tierras, sin embargo, insisten en tratar de invisibilizar las luchas.

Es el caso que desde el año 2009 se han realizado actividades de exploración sobre la existencia de yacimientos de coltán en el norte del estado Amazonas, específicamente en las comunidades indígenas del eje carretero Norte hasta el poblado de Puerto Nuevo, conocido como “El Burro”. No obstante, el problema llega hasta el interior del estado Amazonas, afecta principalmente al Municipio Guainía, en los afluentes del Río Guainía, sector este que está en frontera con Colombia, donde se encuentra el Municipio Guainía Colombiano, que también tiene grandes reservas de coltán, explotado ilegalmente desde hace un par de años y de reciente inicio de explotación por parte del Estado Colombiano.

A la vez se ha realizado una explotación minera ilegal de coltán a pequeña escala que ha ocasionado la contaminación de algunos afluentes de ríos y la muerte de varios hermanos indígenas a causa de la contaminación de aguas producida por la explotación ilegal.

El Ministerio de Industrias Básicas y Minería de Venezuela a finales de 2009 publicó un informe de sobre los proyectos de exploración del Coltán en el Amazonas Venezolano. En el mismo, se informaba que ya se tenía previsto crear una empresa mixta para la explotación del coltán en 176.300 Kilómetros cuadrados del estado Amazonas, comenzando las primeras concesiones por los yacimientos ubicados en las adyacencias de las comunidades Piaroa y Baniva. El propio informe del MIBAN destaca:

“Se considera que la superficie total del área a explorar es de aproximadamente 176.300 Km2. Esta superficie representa casi un quinto del territorio nacional, es decir el 19%. A los fines de sensibilizar la magnitud del área a explotar, la misma equivale aproximadamente al 73% de la superficie del estado Bolívar (240.528 Km2) o aproximadamente al 96% del estado Amazonas (184.250 Km2) (1)”.

Así mismo señaló el Presidente de la República en Enero de 2010 la implementación del Plan Oro Azul (2), que comprende la militarización de la zona a explorar hasta tanto comiencen la explotación desde entonces nuestras tierras han estado militarizadas, impidiéndonos el acceso a muchos lugares sagrados y ocasionando agresiones contra los miembros de la comunidad.

En fecha reciente, anunció el Presidente de la República en cadena nacional que la Dirección de Concesiones Mineras del Ministerio para el Poder Popular de las Industrias Básicas y Minería, ya tiene elaborada la concesión a una empresa mixta para iniciar la exploración “sustentable” de los yacimientos.

El 96% del estado Amazonas será expuesto a la exploración del mineral, cuya actividad ha ocasionado la muerte de más de 5 millones de personas en el Congo, y que el Consejo de Seguridad de la ONU en su resolución 19523 adoptó un conjunto de resoluciones ante la persistencia de las violaciones a los derechos humanos, incluyendo el asesinato y el desplazamiento de un número significativo de civiles, el reclutamiento y la utilización de niños soldados y la violencia sexual generalizada, destacando que los autores deben ser llevados ante la justicia, y reiterando su condena de todas las violaciones de los derechos humanos y del derecho internacional humanitario en ese país.

No es difícil colegir entonces, que el Estado Venezolano desconoce el derecho a la consulta de los pueblos indígenas por estar afectados directa e indirectamente por dicha concesión. Ha violado el derecho a la demarcación y titulación del territorio que tradicional y ancestralmente hemos tenido porque no ha creado los mecanismos eficaces para materializar este derecho. Así como también nos impide el uso de nuestro territorio por la militarización ordenada en el marco del Plan “Oro Azul”.

Según Erica Irene Daes, Relatora Especial de las Naciones Unidas en 2002, “El deterioro gradual de las sociedades indígenas se remonta al no reconocimiento de la profunda relación que los pueblos indígenas tienen con sus tierras, sus territorios y sus recursos.”

Es por ello, que observamos con preocupación que los temas de debate en relación a la existencia de coltán en Venezuela, se circunscriban a intereses de índole económico, transferencia de tecnología, potencial energético y su ofrecimiento al mercado internacional; el asunto no es sólo de interés estratégico, se trata de los seres humanos que allí viven, los pueblos indígenas que no consideran su existencia sin su territorio y que de ninguna forma el Estado ha obtenido su consentimiento previo, libre e informado (como es su obligación de acuerdo a la ley) para avanzar cualquier plan de desarrollo.

El Estado avanza en exploración y creación de empresas mixtas para explotar coltán, cuando antes de cualquier acción debe emprender un proceso amplio de consultas a los pueblos indígenas a los fines de obtener su consentimiento previo libre e informado. Se espera de un gobierno que se precie de ser socialista, dar prioridad al ser humano antes que al capital, los pueblos indígenas afectados por la explotación del coltán deben ser tema prioritario en la agenda gubernamental. Esperemos que el Gobierno Bolivariano no cometa los mismos errores que los sandinistas, que no supieron entender las razones de los miskitos.
Por: Linda Manaka Infante
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Notas:

(1) http://www.mibam.gob.ve/portal/downloads/rp/rp3.pdf

(2) http://www.mibam.gob.ve/portal/index.php?option=com_content&view=article&id=314:venezuela-pudiera-ser-poseedora-de-una-gigantesca-reserva-de-coltan&catid=14:generales&Itemid=96

(3) http://www.securitycouncilreport.org/atf/cf/%7B65BFCF9B-6D27-4E9C-8CD3-CF6E4FF96FF9%7D/DRC%20SRES%201952.pdf