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11 sept 2016

La educación propia y autónoma en el Cauca: hacia una pedagogía libertaria

* El sábado  13 de agosto de 2016 se celebró el foro “Repensar los movimientos magisteriales en Latinoamérica: de la resistencia hacia un proyecto educativo comunitario” en la Sede Norte de la Asociación Distrital de Educadores en Bogotá, todo ello dentro del marco del 1er Encuentro en Latinoamérica por la Autonomía y la Libertad. Confluimos el Colectivo Los Comunes y TJER (Colombia), Revolución Internacional y el Centro Cultural “Ricardo Flores Magón” (México), coincidiendo desde un tinte autonomista, para explicar en lo que conscierne a lo transdisciplinario, la historia de las reformas educativas, los movimientos magisteriales y los sistemas de pensamiento que han formado –pa’ atrás o pa’ adelante- las estructuras socio-políticas de ambos países.
Estos temas no fueron todo lo que salió del cajón de contenidos que colocamos en la mesa para el debate y la crítica, orientamos –para eso son los encuentros- nuestras experiencias y teorías en la formación de proyectos educativos comunitarios. El presente texto corresponde a la ponencia “Movimiento indígena en el Cauca y la educación propia” del Colectivo Los Comunes, agrupación libertaria de lingüistas, educadores y trabajadores que desde hace ya 6 años se han dedicado a forjar un proyecto educativo que se oriente hacia una pedagogía libertaria en distintas comunidades del pueblo nasa en Tierradentro, Cauca. Este dato es una ‘meseta’ que suma como binomio congruencia y esfuerzo, entre el pensamiento libertario y su inherente praxis.
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Colectivo Los Comunes
La historia la  lucha de los movimientos indígenas en Colombia está llena de aciertos y errores, de logros y derrotas,  pero sobre todo de un inmenso trabajo y sacrificio por parte de la base social y de algunos líderes que han asumido con gran dedicación esta labor. Este movimiento reconoce sus orígenes desde épocas remotas; la Conquista y la Colonia española significaron 300 años de resistencia frente al poder de la Corona y sus representantes; la llegada de la República se tradujo en la continuación de esta confrontación, pero con un aparente cambio de contrincante, ya no era el Rey sino el Presidente. Esta nuevo orden político-territorial, llamado en un inicio La Gran Colombia,  no cambió en modo alguno la desfavorable situación de los pueblos indígenas, al contrario, las políticas públicas de tierras (como la Ley 61 de 1848 sobre adjudicación de baldíos a cultivadores, entre otras) y la política agrarias incrementaron los modos y medios de explotación del campo en Colombia, así como la concentración de la tierra y la llegada de colonos campesinos cada vez más cerca de los territorios indígenas [1].
La creación del CRIC -Consejo Regional Indígena del Cauca- en 1971 fue la materialización de una lucha social y política por la reivindicación de  derechos fundamentales que, como pueblos aborígenes colombianos, se vieron en la necesidad de reclamar. Unidad, Tierra, Cultura y Autonomía [2]  son los cuatro principios que se impulsan desde la plataforma del CRIC: Unidad dentro de los pueblos indígenas para alcanzar los objetivos comunes; Tierra como la expresión física de territorio; Cultura como todo el  acervo de conocimientos y cosmovisiones; y Autonomía para legislar sobre sus pueblos y territorios [3].
La Educación Indígena Propia –en adelante EIP [4]– pertenece al ámbito cultural y es la propuesta de formación para niños y jóvenes que se adoptó desde el movimiento indígena (Decreto 1142 de 1978) La EIP tiene el objetivo de recuperar y de proteger los ámbitos culturales, territoriales y autonómicos de los pueblos indígenas, así como la construcción e implementación de una educación que relacione los conocimientos propios de los pueblos nativos con los conocimientos universales, es decir una educación intercultural [5].
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En las zonas de población indígena, que por lo general son rurales, históricamente la educación ha estado en manos de la Iglesia Católica lo que ha llevado a que en muchos casos se imparta un modelo educativo sin contenidos ni contemplaciones con las características étnicas de los estudiantes indígenas. Es en este tipo de contextos multiétnicos,  en veredas y alejados resguardos, así como  en pueblos este tipo de contextos en veredas y alejados resguardos ouna edeoctr terratenientes que vieron en este movimiento s en pueblos centrales y territorios estratégicos donde nace la propuesta de la EIP que es contrapuesta a la Educación estatal impartida desde el MEN y desde la Iglesia católica, una educación que reproduce las dinámicas de la colonia, que desconoce los usos y las costumbres, que reprime el uso de su lengua madre y que introduce un sentir nacional que se aleja bastante de la filiación que genera la sociedad, la comunidad, la familia.
Pero no siendo suficiente la serie de infortunios que ha sufrido el pueblo indígena en Colombia, en materia educativa, la propuesta estatal para la formación educativa de la población está encaminada a la producción de personas capaces de responder a las dinámicas del mercado y con un énfasis en la formación de mano de obra barata y eficiente para la demanda del empresariado extranjero y nacional; el ideal de una masa desinteresada de los problemas de la realidad social y más interesada las búsqueda de su sustento diario. Este tipo de educación está reglamentada por el Ministerio de Educación Nacional y se implementa en cada institución educativa bajo la figura del Proyecto Educativo Institucional (PEI), este modelo es una camisa de fuerza muy fuerte y que, en pocas ocasiones, cambia de color y tamaño, es decir: mínimos cambios en el modelo pedagógico, en la estructura curricular, en el contenido y en los horarios.
Contrario al PEI, las comunidades y los procesos de resistencia social en Colombia han planteado una alternativa de educación que vaya en consonancia con sus planes y proyectos de vida y con los proyectos que la comunidad quiera desarrollar para lograr el buen vivir, y lo han planeado a través del Proyecto Educativo Comunitario (PEC). Este modelo de educación, que ha sido aceptado por el estado colombiano, por medio de la presión y la protesta social, se encuentra en construcción, experimentación e implementación en diferentes tipos de comunidades étnicas y campesinas a lo largo del territorio nacional, siendo el departamento del Cauca el epicentro del proceso.
Han sido muchos los escenarios de lucha y muchas las mingas educativas en diversos territorios del Cauca, donde Totoróes, Misak, Nasas, Embéras y Yanaconas han dado hasta la vida por hacer valer el derecho a una educación propia. Vale la pena rescatar el caso del Resguardo Indígena Nasa de San Andrés de Pisimbalá en Tierradentro, donde, en abril del 2010, ocurrieron diversos hechos de violencia entre pequeños poseedores de tierra (campesinos) e indígenas nasa por el modelo de enseñanza del colegio de bachillerato: una disputa aún vigente y que ha resultado en la muerte de un joven estudiante, varias personas heridas a machete y diferentes líderes involucrados en procesos judiciales [6].
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Sin embargo, pese a los diferentes inconvenientes, la lucha que ha emprendido el pueblo nasa desde sus inicios ha girado en torno al concepto de autonomía, y el proceso de educación propia, desde la propuesta PEC, ha resultado ser un motivo de unidad y de trabajo por parte de las bases sociales y las organizaciones regionales del Consejo Regional Indígena del Cauca.
A nivel comunitario, el PEC es consensuado entre los miembros de la comunidad en los escenarios pertinentes, pero, sobre todo, en la asamblea: último ente decisorio. El PEC obedece a un punto estratégico en el plan de vida de los pueblos indígenas caucanos y es el de conservar la cultura enseñando lo que pertenece a la cultura, formando a sus educadores para evitar que sea el foráneo el que imparta su punto de vista sobre el mundo y creando dinámicas pedagógicas que obedezcan al estilo de vida de los mismos pueblos, sin interferencia de otros, pero sin dejar de lado el encuentro con las diversas culturas del mundo: es conocerse a sí mismo como pueblo, para no desvanecerse en el encuentro con el otro. Por esta razón, la comunidad hace parte importante en la construcción del modelo pedagógico y aporta ideas sobre las estructuras y contenido de la maya curricular de la institución educativa, existiendo tantos PEC´s como comunidades organizadas en el territorio caucano.  Entendiendo que las propuestas que se esbozan en los documentos PEC´s no están del todo acabadas y que son susceptibles al cambio, el PEC es un proceso dinámico que se adapta a los cambios y las nuevas perspectivas del pueblo y de la práctica pedagógica.
La propuesta académica del PEC es, en cierta medida, el PEBI y la enseñanza de las lenguas aborígenes en la escuela, la formación de docentes capaces de enseñar las diversas áreas del saber en la lengua materna y de transmitir la cultura en ese proceso. El Proyecto Educativo Bilingüe e Intercultural ha sido uno de los factores de desarrollo en el pensamiento y en la construcción de material simbólico en las comunidades indígenas del país, sobre todo en el Cauca. La propuesta tiene tanta complejidad y disciplina por parte de las comunidades, que ha dado paso a la creación de la Universidad Autónoma Indígena e intercultural (UAIIN), cuya sede principal queda en Popayán. El interés de esta apuesta comunitaria es el formar a los educadores, provenientes de las mismas comunidades, y que se van a hacer cargo de la implementación de los PEC´s en las diferentes instituciones escolares, en consonancia con los planes de vida y con el respeto debido a los procesos comunales e institucionales.
Los PEC´s y el PEBI son una contribución a la preservación de la cultura y la identidad indígena, contribuye a la investigación sobre el entorno físico y social y es uno de los pilares de la resistencia popular; su implementación es uno de los procesos en marcha de las comunidades indígenas a lo largo y ancho del territorio. Experiencias valiosas dentro de la implementación de la educación propia existen en diferentes lugares del territorio caucano, entre ellas caso del profesor Gentil Guejia en Tierradentro, cuyo proyecto educativo está encaminado al retorno a las prácticas, usos y costumbres de sus antepasados, reemplazando en salón de clases por el aula abierta, el calendario gregoriano por los ciclos lunares, los grados de escolarización por la apropiación de su entorno, la tarea por el trabajo comunitario, la lengua española por el Nasa Yuwe, las religión y la moral occidental por la cosmovisión, la calidad académica por el respeto y la armonía con la naturaleza, por su madre sagrada, por Uma Kiwe: nombre el proyecto escolar alternativo del resguardo de San Andrés de Pisimbalá [7].
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En el año 2007 el MEN  crea la Comisión Nacional de Trabajo y Concertación para los Pueblos Indígenas –CONTCEPI-  la cual se encarga de  organizar y definir las bases del SEIP para luego socializarlos con las comunidades para su aprobación [8]. Esta comisión está compuesta por siete representantes de las organizaciones indígenas de carácter nacional.  Para viabilizar este asunto tan importante para el establecimiento de una educación indígena el Gobierno delegó una “comisión temática” compuesta por el MEN, MIJ, DNP, representantes de las federaciones regionales, con la supervisión de la defensoría del pueblo y de la Contraloría General de la Nación [9]. El SEIP obtiene sus recursos del gobierno colombiano por medio del Sistema General de participaciones.
El SEIP es definido por las legislación indígena (ibíd.) como un ‘proceso’ cuyo objetivo es garantizar una educación integral hecha para las necesidades de los pueblos indígenas y se estructura en cuatro ejes: el político-organizativo, el pedagógico el administrativo y de gestión.  Este sistema educativo contempla la formación desde la primera infancia, primaria y secundaria, y tiene como objetivo formar al estudiante indígena para que llegué a la formación universitaria.  Además, el SEIP busca la unificación de la educación indígena bajo una única estructura, pero que se aplique en cada comunidad según sus problemas y características específicas.
Pero no todo es color rosa en el proceso de educación propia, pues la financiación ha sido un motivo de disputa entre el estado colombiano y las comunidades, incluso, al interior de la organización diferentes líderes se han caracterizado por defender a ultranza la manipulación de los recursos y el protagonismo en la consolidación del proceso educativo: son diversos los líderes que hacen de los recursos públicos sus pertenencias y su tesoro. Las transferencias de recursos para el proceso educativo es una camisa de fuerza que impide desligarse de ciertos requisitos fundamentales para la maquinaria estatal, tales como, la tasa técnica, la intensidad horaria, ciertos contenidos curriculares, entre otros. Teniendo en cuenta ese aspecto, surgen preguntas tales como, ¿Qué pasa con la autogestión y con la autonomía? Las transferencias y la rendición de cuentas, limitan el desarrollo de la autonomía, convierten a los pueblos en contendores por migajas y burocratizan de los recursos y los procesos: esa es la estrategia estatal, la de dividir y poner a pelear a los luchadores populares y a sus bases sociales.

[1] En su ensayo titulado El café en Colombia a principios del siglo XX Absalón Machado recalca el carácter bimodal de la política Agraria en Colombia : el latifundio y la economía campesina.
[2] El principio de Autonomía fue aportado por la ONIC (Organización Nacional Indígena de Colombia) en los años 80 (Archila y Gonzále: 2010: p. 17)
[3] Estos principios no son únicos del CRIC. Desde otras organizaciones indígenas las luchas han tenido los mismo objetivos aquí vistos. Veánse  i.e la ONIC, AICO , OPIAC, entre otras.
[4] Legislación Indígena, Art. 39. CRIC. 2014
[5] Ibíd., p. 323.
[6] Estos hechos de violencia no son más que la expresión de las contradicciones de cualquier administración estatal no-voluntaria, generando separatismos entre campesinos e indígenas, que a diferencia de otros pueblos originarios en donde coinciden ambos grupos, los fenómenos políticos en Colombia han desvinculado las territorialidades y aspectos culturales comunes entre ellos.Habría que añadir que no sólo fueron los acontecimientos del 21 de abril de 2010, sino distintas disputas violentas el 28 de mayo y 7 de julio, dejando aproximadamente 20 personas heridas, 5 amenazadas por los actores del mismo conflicto y 2 familias desplazadas.  La mass-media  denominó a todo ello como una batalla campal entre dos territorios hermanos. (Nación, 12 de Marzo de 2011. En línea en: http://www.semana.com/nacion/articulo/guerra-escuela/236683-3-).  (Nota de R.I.)
[7] Recomendamos ampliamente el siguiente documental para conocer más a fondo este proyecto pedagógico: Escuela Kiwe’ Uma’ de San Andrés de Pisimbalá, Semillero de Investigación Pedagógico Kiwe’ Uma’. En línea en: https://youtu.be/a5Q8wXrAuSo (Nota de R.I.)
[8] “Perfil del Sistema Indígena Educativo Propio”, CONTCEPI,  p. 7, 2013.
Publicado el 19 de Agosto de 2016 en:

23 jun 2016

42 mujeres indígenas de Antioquia son formadas para la defensa de sus derechos


Promover la participación, el liderazgo y la defensa de los derechos, es uno de los objetivos centrales del Diplomado en Género y Participación para la Defensa de los Derechos de las Mujeres Indígenas de Antioquia, un espacio de formación dirigido lideresas de los pueblos embera Chamí, Eyábida, Dóbida y Senú, donde construirán ellas mismas, las herramientas necesarias para proceder en contra de las violencias femeninas.
Hay que destacar que este diplomado que dirige la –OIA– Organización Indígena de Antioquia, a través de su programa o política, Género, Generación y Familia, está compuesto por tres componentes, el regional, el zonal y el local.
El componente regional podría decirse, es netamente teórico, mientras que los otros dos serán una réplica practica en las comunidades indígenas de donde provienen las mujeres a capacitar. Según Teresa Vergara Casama, Coordinadora del Programa de Género, Generación y Familia de la –OIA–, la idea es que las mujeres que participen del componente regional, puedan a su vez crear espacios donde otras mujeres indígenas logren dimensionar la importancia de la defensa de los derechos.
Vergara Casama, quien hace parte del pueblo Embera Dóbida, aseguró que con este diplomado las propias mujeres podrán construir sus propias herramientas conceptuales y políticas, no sólo para saber cómo pueden defender sus derechos, sino también para poder exigir su participación en espacios políticos de las comunidades, donde generalmente han participado los hombres indígenas, como las asambleas y juntas directivas.
Dora Arango, asesora del mismo programa, explicó que van a participar mujeres de los municipios de Murindó, Vigía del Fuerte, Mutatá, Chigorodó, Apartadó, Turbo, San Juan de Urabá, San Pedro de Urabá, Necoclí, Arboletes, El Bagre, Caucasia, Taraza, Nechí, Cáceres, Valparaíso, Ciudad Bolívar y Pueblo Rico.
Así mismo explicó, que no es gratuita la participación de las 42 mujeres a capacitar, pues según ella son lideresas que han venido teniendo una participación activa dentro de sus comunidades tales como coordinadoras de los Comités de Mujeres, Integrantes de la Guardia y Gobernadoras, es decir mujeres que han venido activamente trabajando por el desarrollo de sus comunidades y que están interesadas en que otras mujeres puedan interesarse por la defensa de los derechos y el empoderamiento político.
Hay que señalar que este diplomado es realizado con el apoyo de AECID, Mundubat, Gobierno Vasco y Mugarik Gabe, quienes le han creído en la defensa de los derechos de las mujeres, este componente regional se llevará a cabo en Medellín, hasta el próximo sábado 25 de junio.

31 mar 2016

Alerta por posible brote de malaria entre indígenas de Antioquia

Foto: www.hablandodehomeopatia.comFoto: www.hablandodehomeopatia.com
Servindi.- A raíz de las denuncias hechas por la Organización Indígena de Antioquia (OIA) sobre la muerte de tres menores al parecer infectados por malaria en el departamento de Antioquia, una misión de salud será enviada al municipio de Vigía del Fuerte, sede donde se reportaron las muertes. 
Según informó el secretario de salud de Antioquia, Héctor Jaime Garro, el objetivo es verificar la denuncia, que señala además la presencia en la zona de 276 indígenas embera, entre mujeres, niños y adultos, afectados con la citada enfermedad. 
La brigada con "personal experto" tendrá como objeto "verificar la información, realizar la toma de gota gruesa y aplicar los tratamientos necesarios", dijo Garro en declaraciones recogidas por la agencia EFE
El reto de la misión es hacer un "diagnóstico oportuno, un tratamiento adecuado y evitar la muerte" de los indígenas que habitan esta región en el noroeste del país en donde la enfermedad es endémica, señaló.
Por su parte, Aida Suárez Santos, presidenta de la OIA, mostró su preocupación por que esta situación lleve en breve a un éxodo. En entrevista con minuto30.com, sostuvo que han pedido información a las autoridades departamentales y municipales y a la fecha "no han logrado tener una respuesta contundente con relación al caso". 
De otro lado, Gustavo Palacios, vocero de la OIA, manifestó que la situación de las comunidades embera dobida es “preocupante” y la calificó como una “crisis sanitaria”.
No obstante, según reporta EFE, Garro manifestó que el centro asistencial Vigía del Fuerte le entregó un parte inicial de tranquilidad.
“La bacterióloga de la institución nos informó que a la fecha no se han registrado muertes en el municipio asociadas a malaria”, aseguró.
Reveló que actualmente expertos adelantan el análisis a 50 muestras de casos sospechosos que ha reportado el hospital local.
Hasta el momento la Gobernación de Antioquia no confirma la cifra de enfermos ni que los niños hayan muerto por malaria.

1 ene 2016

Problema social silencioso: suicidios de jóvenes indígenas en Loreto


Por Sonia Condori Sánchez
- La madrugada del 28 de enero del 2015, Rita Catashunga, alertada por sus vecinos de la ciudad amazónica de Nauta, corrió del puerto hacia su casa. Ahí encontró a la policía, la fiscalía y un cuadro estremecedor al ver muerta a su hija de 15 años. “Dorita” se había suicidado.
Este  caso se suma a otros reportes de suicidios de adolescentes en Nauta e Iquitos. Nauta está a 100 kilómetros de Iquitos, en la región de Loreto, al noreste del Perú.
La mayoría de la población de Nauta es de la etnia Kukama. Los pobladores tienen una conexión muy estrecha con el río, pescando desde sus canoas, sembrando y cosechando cultivos como yuca y arroz, y cuidando los espíritus que habitan en las profundidades del río. Con estas actividades, mantienen la unidad y el equilibrio.
Sin embargo, en los últimos años la vida en Nauta se ha modificado. Los cambios rápidos en la vida de los jóvenes indígenas son un factor relevante en los suicidios.
Óscar Espinosa, antropólogo  de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), estudia los suicidios en Loreto desde el 2005 y ha identificado posibles causas de lo que sucede en Nauta.
“Son un conjunto de factores  que están presionando: el derrame de petróleo (de barcazas o pozos petroleros), la empresa maderera, la delincuencia, el narcotráfico, la prostitución, etc. Antes Nauta era un lugar tranquilo. Solo vivían los que estaban ahí. Ahora hay mucha gente que viene de  otras localidades amazónicas, y llevan sus costumbres, droga y basura. Hay un choque entre lo urbano y lo indígena”, dice Espinosa.
Según el psicólogo del Centro de Salud de Nauta Omar Peixoto, “hay que tomar en cuenta el problema de la contaminación en Nauta, las empresas petroleras no han cumplido con la remediación ambiental. Cuando se extrae el petróleo, el agua sale tres veces más salada que el agua de mar y si se vierte sin purificar en las cochas y los ríos, causa problemas en el ecosistema y en las personas que utilizan este tipo de agua. Eso genera un malestar en la población”.
Este nuevo contexto crea inseguridad e incertidumbre en los jóvenes indígenas.
“Antes los jóvenes indígenas sabían que se dedicarían a la chacra o a la pesca como sus padres o abuelos. Tenían un rol definido. Ahora no hay repuestas claras y eso incrementa la sensación de no saber qué hacer en este nuevo escenario”, dice Espinosa.

Faltan registros de casos

Los casos de suicido en Nauta se presentan con notoriedad desde el 2001. En ese año se reportaron aproximadamente tres suicidios de adolescentes. Pero la etapa más crítica fue en el 2008 con aproximadamente 32 a 40 suicidios.
El doctor Néstor Aguilar, psiquiatra del Hospital Regional de Loreto, ha estudiado los casos de suicidio en Nauta desde el 2008 y afirma que “los adolescentes, principalmente mujeres, desarrollan un trastorno disociativo de posesión”.
Este trastorno está relacionado a un trance de posesión que consiste en “la sustitución de la identidad personal por otra, atribuida a la influencia de un espíritu, poder, deidad u otra persona”, según se explica en la Cuarta Edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de Enfermedades Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (APA).
Para el doctor Aguilar este trastorno puede ser catalogado como un Trastorno Mental Cultural, ya que es producido por estresores psicosociales y culturales como marginación, discriminación, pobreza, abandono, violencia y abuso sexual.
“Lo llamativo de este trastorno es su presentación casi epidémica. En un momento un adolescente presenta el cuadro y en cuestión de minutos otros adolescentes resultan con la misma sintomatología”, agrega Aguilar.
A principios de setiembre se registraron otros tres casos de suicidios de adolescentes —una joven de 13 años y dos muchachos de 15 años— en Punchana, un distrito de Iquitos. “Es un problema frecuente”, dijo Miguel Cadenas, párroco de la Parroquia La Inmaculada en Punchana.
A pesar de la persistencia del problema, el Ministerio de Salud (MINSA) no cuenta con un archivo actualizado de datos sobre suicidios. En la última data del período 2009-2013 solo aparecen registrados siete suicidios en Loreto.
Marco Bardales, integrante de la Oficina General de Estadística e Informática del MINSA, señala que en este mismo período “no se han registrado muchos casos de suicidio en el departamento de Loreto, debido probablemente a la existencia de un alto porcentaje de subregistro de las muertes”.
Tampoco se tiene ningún Estudio Epidemiológico de Salud Mental de comunidades indígenas o etnias como las Kukama, Chayahuita, Achual o Jíbaro, a pesar de que en el último censo del 2007 que realizó el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) se mostró que la población nativa amazónica representaba un 11.9% de la población total de Loreto.

Perspectiva cultural ausente

En el 2004 el Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado-Hideyo Noguchi, uno de los dos hospitales de salud mental que existe en el Perú, desarrolló el Estudio Epidemiológico de Salud Mental en la Selva Peruana en la zona urbana de las ciudades de Iquitos, Pucallpa y Tarapoto. Este estudio demostró que estas ciudades tenían una frecuencia de vida de trastorno psiquiátrico más altas. Específicamente en depresión y ansiedad.
En el 2009 este instituto realizó un Estudio Epidemiológico de Salud Mental en la Selva Rural concentrándose esta vez en el área rural de Iquitos y Pucallpa. Los resultados evidenciaron que los trastornos clínicos más frecuentes fueron la fobia social y la depresión moderada a severa entre los adolescentes, en el cual 15.1% alguna vez en su vida presentó deseos de morir y el  0.6% había intentado suicidarse alguna vez en su vida.
“No se cuenta con un marco teórico ni los instrumentos apropiados. Además, faltan más estudios antropológicos y sociológicos para poder ingresar a las comunidades indígenas. Es un área completamente virgen, eso lo hace más complicado”, explica  el doctor Javier Saavedra, director ejecutivo de la Oficina de Apoyo a la Investigación y Docencia Especializada del Instituto Nacional de Salud Mental Honorio Delgado-Hideyo Noguchi.
En un estudio sobre el suicidio en la juventud indígena de los pueblos Awajún en el Perú, Guaraní en Brasil y Embera en Colombia, realizado por el Fondo para la Infancia de las Naciones Unidas (UNICEF) en el 2012, se observó que el  enfoque occidental y el diseño de los instrumentos convencionales “tienen limitaciones”, por ello en esta investigación “la metodología se centró en el trabajo directo con grupos de jóvenes de las comunidades”.
“El análisis de este tema es más viable desde una perspectiva cultural y no tanto desde una perspectiva psiquiátrica y psicológica. Por ejemplo cuando un adolescente awajún se suicida, la causa no necesariamente es la depresión. Esa ecuación entre suicidio y depresión en el mundo awajún no vale. Sin embargo, el personal médico dice que el suicidio es por un cuadro de depresión”, señala Espinosa.
Además es necesario que se pueda replantear la forma del tratamiento médico.
“Si se enferma una persona del apellido Kukama, todo el apellido es el que sufre y por ende todo el apellido debe involucrarse en la curación del enfermo. El tratamiento es integral y no individual”, indica el párroco Cadenas.
En el momento del traslado del cuerpo de “Dorita” de Nauta a la Morgue Central de Iquitos, un profesor del colegio Miguel Grau de Nauta, acusó a Catashunga de maltratos físicos contra su hija. Pero él no mostró pruebas, y los vecinos de la madre la defendieron. Ella solo quería estar al lado de su hija. “Todavía sueño mucho con mi hijita”, dijo, “y en mis sueños conversamos a través del río”.
__ Fuente: Fronteras Ambientales: http://fronterasambientales.com/cambios-sociales-rapidos-y-abrumadores-llevarian-al-suicidio-a-jovenes-indigenas-en-loreto/