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4 oct 2016

Futuro indígena incierto: ONU

Por Gerardo Bautista
AIPIN- A 10 años de la aprobación de la Declaración de Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas de las Naciones Unidas, los compromisos adquiridos por los países no se han concretado, y se ve muy incierta.
El Informe de la Relatora Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas de las Naciones Unidas, Victoria Tauli-Corpuz, es contundente.
El tema remitido por el Consejo de Derechos Humanos, es revisado a profundidad en el 71° Período de Sesiones de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), y en su análisis, se pide a los países garantizar el reconocimiento y los derechos de las sociedades ancestrales.
En su informe que tuvo lugar en Nueva York, y concluyó este 30 de septiembre, afirma que el cierre de la brecha entre el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas en los planos internacional y nacional y la aplicación real sobre el terreno sigue siendo su principal preocupación.
La investigación, expresa, pone de manifiesto un número alarmante y creciente de casos en los que la inversión extranjera en los sectores de minería, petróleo y gas trae como resultado graves violaciones de la tierra, el autogobierno de los pueblos indígenas y los derechos culturales.
Tauli-Corpuz, ofrece un análisis temático de las medidas de conservación y sus repercusiones en los derechos de los pueblos indígenas.
La experta filipina asegura que 2017 marcaría el décimo aniversario de la adopción de la Declaración sobre los pueblos indígenas en la Asamblea General.
Y aquí es categórica: La brecha entre el reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas en los planos internacional y nacional y la aplicación real sobre el terreno sigue siendo su principal preocupación.
Ella había centrado sus esfuerzos en cuestiones relacionadas con los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales de los pueblos indígenas.
Tauli-Corpuz alerta de un número alarmante y creciente de casos en los que la inversión extranjera en los sectores de minería, petróleo y gas fue lo que resulta en graves violaciones de la tierra, el autogobierno de los pueblos indígenas y derechos culturales.
Acuerdos internacionales de inversión podrían agravar y exacerbar a los graves impactos de los proyectos de inversión sobre los derechos de los pueblos indígenas.
En su información, afirma que las zonas protegidas brindan la posibilidad de salvaguardar la diversidad biológica para beneficio de toda la humanidad.
Su texto concluye con recomendaciones sobre la manera en que pueden llevarse a cabo las actividades de conservación, tanto en la esfera normativa como en la práctica, respetando los derechos de los pueblos indígenas y mejorando la conservación sostenible.
La conservación y su impacto en los pueblos indígenas son un tema constante.
Los tres Relatores Especiales sobre los derechos de los pueblos indígenas de las Naciones Unidas, han constatado las violaciones de los derechos humanos de las sociedades nativas a nombre de la conservación.
Países del Orbe, han expropiado tierras, permitido el desplazamiento forzoso, negado el autogobierno, así como negado el reconocimiento de propias autoridades indígenas así como la negación del acceso a la reparación en justicia, incluidas la restitución y la indemnización.
Este año, el informe de la Relatora se centra en las zonas protegidas terrestres, y los factores clave que causan el desplazamiento de los pueblos indígenas de sus tierras y la violación general de sus derechos sobre la tierra y los territorios por las industrias extractivas, la ampliación de las agroempresas y la construcción de megaproyectos de infraestructura.
El texto de Victoria Tauli, detalla que por zona protegida “se entiende un área definida geográficamente que haya sido designada o regulada y administrada a fin de alcanzar objetivos de conservación específicos. Las zonas protegidas adoptan modalidades de conservación muy diferentes, entre ellas parques y bosques nacionales, refugios de flora y fauna silvestres, zonas marinas, reservas privadas y reservas administradas por organizaciones no gubernamentales, zonas protegidas de los pueblos indígenas, tierras comunitarias y otras áreas donde la protección de la naturaleza y la práctica de una subsistencia sostenible fomentan la integridad de los ecosistemas”.
Tauli-Corpuz, afirma que los territorios indígenas tradicionales, constituyen 22 por ciento de la superficie del planeta, coinciden con áreas en las que se encuentra 80 por ciento de la diversidad biológica mundial.
En Bolivia, el Brasil, Chile y Colombia, al igual que en el Canadá y los Estados Unidos de América, un alto porcentaje de las zonas protegidas está ubicado en territorios indígenas tradicionales.
Según el apunte de la Relatora, los pueblos indígenas mantienen fuertes vínculos espirituales con las plantas, los árboles y los animales que viven en sus tierras, y para ellos, proteger sus territorios es un deber sagrado.
Se reconoce cada vez más que las tierras ancestrales de los pueblos indígenas contienen los ecosistemas más intactos y proporcionan la forma de conservación más eficaz y sostenible.
Estudios demuestran que los territorios de pueblos indígenas con derechos sobre la tierra están notablemente mejor preservados que el resto. Sin embargo, todavía no se reconoce debidamente el importante papel que desempeñan los pueblos indígenas.
Desde el punto de vista de la conservación, acusa, cuando los pueblos indígenas pierden la tutela sobre sus tierras y estas quedan bajo el control gubernamental, esas áreas se ven expuestas a la colonización destructiva, las industrias extractivas, la tala ilegal, la expansión de las agroempresas.
El punto 18 del informe, reconoce que los movimientos de pueblos indígenas, se ha traducido en avances en el derecho internacional con el reconocimiento de un derecho colectivo a sus tierras tradicionales, y una mayor conciencia entre los ecologistas acerca del importante papel que esos pueblos desempeñan en la conservación de la biodiversidad.
La pelea no es sencilla para el movimiento indígena. Enfrentan dificultades para obtener el reconocimiento jurídico de su propiedad colectiva de las tierras ancestrales, especialmente cuando éstas ya han sido declaradas territorios protegidos.
En el documento que circula como parte del punto 66 de la Agenda de la Asamblea General, referente a Derechos de los Pueblos Indígenas, así como; seguimiento del documento final de la reunión plenaria de alto nivel de la Asamblea General conocida como Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas, se profundiza la indignación por la sistemática violación de los derechos territoriales y políticos de las sociedades originarias.
Los pueblos indígenas consideraban que la creación de zonas protegidas era una medida colonialista, ya que conllevaba la subyugación y la pérdida de tierras, autonomía, autogobierno y medios de vida, así como la ruptura de vínculos culturales y espirituales. Las zonas protegidas controladas por el Estado suponían la imposición de nuevas leyes y formas de control por parte de las instituciones gubernamentales, por lo que se consideraban un vehículo para la asimilación forzosa de los pueblos indígenas.
Muchas de las violaciones graves de los derechos humanos de los pueblos indígenas cometidas en nombre de la conservación, como el desplazamiento forzoso debido a la creación de reservas de caza en África, tuvieron lugar antes de la década de 1980. En muchos países, el persistente legado de estas violaciones sigue menoscabando el ejercicio de los derechos de los pueblos indígenas, señala el compendio.
Un trabajo de 29 cuartillas, subraya que entre las consecuencias sufridas a raíz de su desplazamiento forzoso de zonas protegidas destaca la marginación, la pobreza, la pérdida de medios de vida, la inseguridad alimentaria, las ejecuciones extrajudiciales, la ruptura de sus vínculos con lugares espirituales y la negación de acceso a la justicia y la reparación.
Al respecto, los tres Relatores Especiales han expresado su grave preocupación por la repercusión que han tenido las zonas protegidas en los pueblos indígenas de numerosos países, como la Argentina, Botswana, Chile, el Ecuador, los Estados Unidos de América, Etiopía, la Federación de Rusia, Honduras, Kenya, México, Namibia, Nepal y Sudáfrica.
Las zonas protegidas siguen ampliándose, pero al mismo tiempo aumentan las amenazas contra ellas procedentes de la industria extractiva, el sector energético y los proyectos de infraestructura, por lo que es sumamente urgente hacer efectiva la conservación eficaz, colaborativa y a largo plazo.
Para la Relatora Especial, el pleno reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas sobre la tierra y su participación son condiciones esenciales necesarias para que la conservación continúe.
Tauli–Corpuz, está convencida que el cumplimiento del Plan de Acción de Durban, en el que se indica que todas las zonas protegidas, presentes y futuras, se gestionarán y establecerán respetando plenamente los derechos de los pueblos indígenas, y la Visión de Sídney, en que se prometió que se trataría de rectificar y remediar las injusticias pasadas y presentes en cumplimiento de los acuerdos internacionales, puede hacer efectivo el paradigma de la conservación basada en los derechos humanos.
En su recomendación a los Estados, llama a los gobiernos cumplir con la obligación de consultar a los pueblos indígenas y obtener su consentimiento libre, previo e informado antes de emprender iniciativas de conservación que puedan afectar a sus derechos.
La especialista pide prestar apoyo a los pueblos indígenas para que formulen y sostengan sus propias iniciativas de conservación e intercambiar con ellos experiencias de gestión de esas iniciativas. Ello, dice, permitirá aprender de las medidas de conservación tradicionales de los pueblos indígenas y transferirles a éstos, habilidades técnicas para que participen en la gestión de las zonas protegidas.
En la 33ª sesión del Consejo de Derechos Humanos que se celebra en Ginebra, México reconoce que los acuerdos internacionales de inversión podrían tener serios impactos en los derechos de los pueblos indígenas, y por eso es importante que los Estados la designación de expertos versados en los derechos de los pueblos indígenas para analizar este tipo de acuerdos.
Ahí mismo en el Palacio de Naciones de la ONU en Ginebra, Victoria Tauli-Corpuz, dijo que su primera recomendación fue que los Estados tomen medidas para aplicar la Declaración sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas. En segundo lugar, se insta a los Estados a mirar sus propias leyes, para ver si los que aún estaban discriminando a los pueblos indígenas. En tercer lugar, se refirió al documento final de la Conferencia Mundial, que también ha de ser aplicada.
Para Victoria Tauli-Corpuz, el aumento de la violencia en los territorios indígenas no debe aceptarse.
La única manera de evitar los despojos es reconociendo los derechos ancestrales de los pueblos indígenas, enfatiza la Relatora Especial.

Acceda el informe en el siguiente enlace:

- Conservación y derechos de los pueblos indígenas. Informe a la Asamblea General ONU, 2016

16 dic 2015

La injusticia de la conservación: el desalojo y desplazamiento de los Sengwer en Kenya

Destrucción y persecución en nombre del conservacionismo. Imagen: FPP
Servindi.- La comunidad Sengwer que habita desde tiempos ancestrales en los bosques de Embobut, en Kenia, África, ha sido en parte dispersada, aunque la mayoría vive en escondida del acoso y de la amenaza de ser arrestados por los guardias del Servicio Forestal de Kenia.
La política conservacionista patrocinada por el Banco Mundial y la UICN se aplica a pesar que existe una orden judicial del Tribunal Superior que prohíbe dicho acoso y dichos desalojos.
Como lo detalla un informe del Forest Peoples Programme (FPP) el Panel de Inspección del Banco Mundial está repensando su política y la UICN replanteando sus enfoques. Asimismo, dos proyectos de ley, uno de Conservación y Manejo Forestal y otro sobre Tierras Comunitarias podrían contribuir a una solución en el futuro.
Mientras, la comunidad Sengwer se mantiene en zozobra día a día y las quemas de sus viviendas los obligan a vivir en cuevas, a la intemperie, sufriendo el frío de las altas colinas, por lo que muchos tienen neumonía, según detalla el testimonio de Yator Kiptum, uno de los afectados.
A continuación el informe del FPP:
Imagen: FPP

La injusticia de la conservación: el desalojo y desplazamiento innecesarios en curso de comunidades Sengwer en Embobut

Por Forest Peoples Programme
La comunidad Sengwer de Embobut ha sido dispersada, aunque la mayoría sigue viviendo en sus bosques y claros de la parte alta de las colinas de Cherangany a pesar de los desalojos efectuados por el Gobierno a través del Servicio Forestal de Kenia (KFS por sus siglas en inglés). Allí se esconden del acoso de los guardias forestales, de la quema de sus casas, ahora improvisadas y provisionales, y de la destrucción propiedades básicas que forman parte de sus hogares, así como de la amenaza de ser arrestados a pesar de la existencia de una orden judicial del Tribunal Superior que prohíbe dicho acoso y dichos desalojos.
Estos desalojos comenzaron en la época colonial, con el pretexto de la conservación, y a pesar del hecho de que los Sengwer han mantenido sus bosques durante milenios. Los continuos desalojos dejaron las tierras a merced de personas interesadas únicamente en su explotación y no en su supervivencia. La única solución justa y eficaz fue presentada por expertos en actividades forestales comunitarias del Banco Mundial y la UICN en el coloquio que reunió a comunidades y Gobierno en marzo de 2015, es asegurar la “tenencia comunitaria en condiciones de conservación”. Puede que parezca irónico, dado el papel que desempeñó el Banco en los desalojos efectuados por el KFS y dado el historial de la UICN asesorando a favor de los desalojos. Pero el Panel de Inspección del Banco Mundial ha llevado a pensarlo de nuevo, y la UICN está replanteando sus enfoques (véase por ejemplo el Mecanismo de Whakatane de la UICN). Aún está por ver si el Banco o la UICN mantienen su enfoque basado en los derechos o vuelven a respaldar el enfoque antiguo si los que tienen el poder decidiesen hacer caso omiso de la Constitución de Kenia de 2010.
Ubicación de Kenya. National Geographic Kid
El Panel de Inspección criticó el denominado Proyecto de Gestión de Recursos Naturales (NRMP por sus siglas en inglés) financiado por el Banco Mundial (que se desarrolló entre 2007 y 2013 en Embobut y otros lugares) por no respetar las políticas de salvaguardia del Banco. Afirmó que el NRMP no había identificado, abordado ni mitigado adecuadamente el hecho de que la institución a la que estaba financiando (el KFS) se dedicaba a los desalojos “antes, durante y después de la conclusión del NRMP”, y sigue haciéndolo (párrafo 27 del resumen ejecutivo del informe del Panel de Inspección del Banco Mundial).
Kenia está avanzando con un Proyecto de Ley de Conservación y Manejo Forestal y un Proyecto de Ley de Tierras Comunitarias que se encuentran en la fase de examen en comisión en el Parlamento, y que, dependiendo del resultado, podrían ayudar a llegar a una solución justa y eficaz, o podrían ir en contra de la Constitución y la ciencia de la conservación. Mientras tanto, la Comisión Nacional de Tierras (NLC por sus siglas en inglés) tiene la oportunidad de intervenir y cumplir una función clave que le ha atribuido la Constitución: hacer frente a injusticias pasadas y presentes realizadas contra estas comunidades.
Para que el resultado sea positivo será crucial que a lo largo del año que viene la NLC, las comunidades y el aporte jurídico firme en la legislación cuenten con un apoyo sólido. También lo será que la UICN, el Banco Mundial y otros socios clave para el desarrollo de Kenia, como los finlandeses y la UE, se mantengan al margen y acepten un enfoque injusto, inconstitucional e inviable basado en los desalojos, o bien trabajen con el NLC y otras ramas del Gobierno con el fin de asegurar el éxito para todos excepto los que los Sengwer llaman “élites”, a las que dividen en locales, nacionales e internacionales: los primeros que se benefician de los denominados proyectos de medios de vida , los planes de “compensación” y el resto de procesos que se utilizan para ocultar la marginación de personas y la explotación de los bosques y claros que aún quedan.
Así destruyen las casas los guardaparques. Imagen: northriftnews

Testimonios de afectados

He aquí las reacciones de dos Sengwer ante la situación, la primera es de un hombre y la segunda de una mujer joven:
“Lo más importante cuando se trata de pueblos indígenas es el reconocimiento de nuestros derechos a habitar, poseer y conservar nuestras tierras ancestrales sin desalojos. El reconocimiento de nuestros derechos es lo más importante porque cuando la gente piensa en el cambio climático y la REDD, piensa en el dinero, los medios de vida, etc., pero en el caso de las comunidades indígenas lo más importante para nosotros es asegurar nuestras tierras para mantener nuestra identidad, y disfrutar de la vida como hacen otras comunidades en todo el mundo… Los pueblos indígenas no deben ser vistos como destructores, sino como la gente que ha estado conservando los bosques durante tanto tiempo. Reconocer nuestro derecho a vivir en el bosque es parte de la solución al cambio climático… Incluso si continúan [el KFS] quemando nuestras casas para forzarnos a salir del bosque, seguiremos volviendo a nuestros bosques. Los desalojos y las quemas han obligado a nuestra comunidad a vivir en cuevas, a la intemperie, sufriendo el frío de las altas colinas, por lo que muchos tienen neumonía”. (Yator Kiptum)
“El Servicio Forestal de Kenia miente cuando dice que nos están echando para proteger el bosque. Nos están echando a patadas para poder destruir el bosque sin que nosotros lo veamos ni podamos pararlo. Antes de que llegaran éramos nosotros los que protegíamos el bosque. Debería haber un análisis de cuándo comenzó esta destrucción de los bosques: fue cuando el KFS entró en escena. Ellos están motivados por el dinero, quieren mantenernos al margen para poder convocar licitaciones y otorgar concesiones como les parezca, sin que ningún miembro de la comunidad esté ahí para verlo y detenerlos. El bosque es nuestra vida… No se puede cuidar el bosque si no te dejan que lo cuides. Los niños no pueden ir a la escuela. Ya no hay escuela. Las mujeres no tienen derechos, ya que las asaltan y las golpean. El medio ambiente también es violado. Con la destrucción de los bosques vamos a perder plantas y animales que son muy preciados para nosotros, y vamos a perder nuestra cultura, nuestra vida, y nosotros mismos”. (Milka Chepkorir)
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El artículo puede ser leído además en:

29 ene 2014

Escalada de expulsiones de la tribu sengwer: “El Gobierno de Kenia nos empuja a la extinción”

Los guardas forestales prenden fuego a los hogares de la tribu sengwer en las colinas Cherangany de Kenia.
Los guardas forestales prenden fuego a los hogares de la tribu sengwer en las colinas Cherangany de Kenia.
© Justin Kenrick/ Survival
Una campaña del Gobierno keniata en contra de una de las pocas tribus cazadoras-recolectoras que quedan en el este de África subió de intensidad, a medida que las expulsiones se disparan en la totalidad de su hogar ancestral.
Los sengwer han protegido por siglos las colinas Cherangany, en Kenia occidental, pero el Gobierno los está forzando a salir de sus hogares en nombre de la salvaguarda del suministro urbano de agua y de la protección del bosque.
Cuando se hizo evidente que los planes del Gobierno apuntaban a expulsar a los sengwers no solo de una parte, sino de la totalidad de sus tierras ancestrales, un hombre sengwer describió la situación como “un desastre. El Gobierno de Kenia nos está empujando a la extinción”.
Al menos unos mil hogares ya han sido incendiados en el bosque de Embobut, en la colinas de Cherangany, junto a mantas, alimentos almacenados, cubertería de cocina y materiales escolares.
Ahora se preveen desalojos en el resto de las colinas. Esto significa que decenas de miles de sengwers, habitantes originarios de esas tierras, serán expulsados de sus hogares.
El Gobierno está violando los tratados internacionales y de derechos humanos, así como la propia constitución y sentencias judiciales del país. Un juez del Tribunal Supremo ordenó recientemente que cualquiera que desafiara los fallos judiciales en contra de las expulsiones debería ser arrestado, pero la policía se movilizó entonces para asistir al Servicio Forestal de Kenia con los desalojos.
El Servicio Forestal de Kenia es un cuerpo de seguridad forestal financiado por el Banco Mundial y el Gobierno finés, que ha estado prendiendo fuego a los hogares de los sengwers durante diez días.
Guardas forestales llegan al bosque Embobut de Kenia para preparar las expulsiones.
Guardas forestales llegan al bosque Embobut de Kenia para preparar las expulsiones.
© FPP
Para justificar su comportamiento, el Gobierno ha descrito a los sengwers como “invasores” que han aceptado dinero para ser reasentados.
En realidad, a muy pocos de los sengwers les fue ofrecida compensación alguna, y quienes recibieron el ofrecimiento no consintieron irse.
Tal y como enfatizó el portavoz sengwer, Yator Kiptum, Embobut es la tierra comunal de los sengwers, de acuerdo a lo reconocido por el propio Gobierno en el pasado. “Los sengwer no son usurpadores ni desplazados internos, sino una comunidad indígena que vive en el interior de sus tierras ancestrales y territorios, y el bosque Embobut es parte de estos”.
Los sengwers están haciendo un llamamiento para que su caso sea llevado legalmente por la Comisión Nacional de Tierras de Kenia y así, conjuntamente con el Programa para los Pueblos de los Bosques, poder continuar su reclamo internacional.